Le hizo el amor suavemente, ella tuvo un orgasmo profundo, húmedo.
Fumando un cigarrillo lo miró fijo a los ojos, le secó la frente sudada y movió suavemente un mechón que le había quedado pegado en la mejilla, él suspiraba. Había cumplido masculinamente su objetivo, ella estaba exhausta, débil y con los ojos brillosos de felicidad. La tormenta había pasado.
La besó detrás de la oreja y ella se estremeció, con sus manos llevó las de él hacia sus pechos, él, respondiendo con ternura trazó un círculo alrededor de ellos. Su cuello fino y hermoso le producía sensaciones inquietantes.
Taquicardia. Ellos de nuevo.
El crimen del santiagueño que ahorcó, sacó los ojos y arrastró de los pelos por los 4 pisos de un lujoso hotel a su esposa, no es un caso aislado en el norte argentino donde las pasiones parecen estar a flor de piel.
Comienzo a creer que mi ciudad (S.M. de Tucumán) es un epicentro de violencia pasional. No se trata de crímenes producidos en la marginalidad de una villa miseria o robos en la vía pública, ni siquiera de asesinatos políticos.
¿Tendrá algo que ver nuestro intenso clima? Calor y frío siempre están molestando a nuestros espíritus. Habrá que preguntarle a Ratzel y a Montesquieu. Los asesinos suelen pertenecer a la clase media, se trata de personas que matan con más o menos premeditación, pero en donde todos los crímenes se caracterizan por su ensañamiento con la víctima y por tener móviles bastante difusos, bordeando la locura. Ninguno de los asesinos se confiesa como tal pero fueron fácilmente descubiertos. Está demás decir que ninguno de ellos fue condenado.
La Loca Ema (como la conocían en el barrio antes de convertirse en policía) acribilló con diez balazos al Juez de Menores Hector Aráoz con quien mantenía una relación amorosa. Ella negó todo y hasta pidió ir al entierro, donde entró en conflicto con la esposa e hijos del Juez.
Una farmacéutica mató a su amiga porque "le debía plata", la cortó en pedacitos y la dejó en un depósito con aire acondicionado con lo cual el olor fue perceptible desde bastante lejos. Antes de que terminara con el descuartizamiento, fue descubierta por sus hijos.
El caso de la maestra asesinada por dos colegas de trabajo con una sartén, ahora conocidas como "las monjas lesbianas asesinas", es muy impresionante. Se encontró sangre desparramada por todo el departamento a pesar de haber sido meticulosamente aseado. El cadaver nunca fue hallado.
A Carla (17) la mataron las amiguitas "porque era linda", la llevaron en una moto al cerro y la tiraron por un barranco, hay señales de que quiso incorporarse luego de la caída, sin lograrlo, murió de frío. Hay dos detenidas por la causa tienen 15 y 16 años.
Vi unas cuantas películas de Cronenberg y me quedé impresionada con la sangre, pensaba escribir sobre cine Gore y esas cosas para pseudointelectuales como yo.
Una vez más la realidad ha superado a la ficción.
Creo que el próximo post debería ser sobre CSI.