
Este iba a ser un post sobre comida.
La conjugación del verbo en pasado, anticipa que obviamente este no es un post sobre comida, pero sí es una miradita al mundo gay de B. H.
Para empezar, comento que encontré mi media naranja: se llama B. estudia historia, es inteligente, e interesante, escucha música copada, va a lugares copados, es re lindo, se viste bien, bardea las cosas que yo bardeo, ah y me olvidaba, es gay...
Después de pasar mucho tiempo con B. hablando del mundo de lo "cool", tuve un primer acercamiento, sólo que de una manera bastante bizarra: los gays de la Moradía II. Y cual es la relación? bueno, yo me preguntaba lo mismo. Este es un abreviado repaso de mi viernes por la noche:
De vuelta de la pileta, Andrea y yo nos encontramos en el bondi con una parejita gay amiga (S. y T.) que amablemente nos invitan a ir a una "boatchi", donde bailaba una amiga de ellos. Me interesé al instante, pero mi primer pensamiento fue: "será un travesaño haciendo estriptís??" Después de confirmar que sólo era una estudiante de teatro con articulaciones de goma, quedamos en encontrarnos con V. que vive en nuestra moradía.
V. es un flaquito lánguido con un par de piercings que tuvo una historia con el yanqui. La verdad está re fuerte (que pasa que me enamoro de todos los gays!!?), es un divino total, y primera señal de que la noche podría estar buena: le encantó Jay Jay Johansson, que canta con una vocecita de putazo divina!!
En la moradía II estaba el resto de la troupe preparándose: todos los gays viven juntos en un departamento para ocho personas (en realidad hay varios dptos así) con una sala grande, perfecta para que practiquen las miles de coreografías que se saben de memoria.
Un chabon peinaba a la bailarina, mientras el resto se maquillaba -sutilmente- y ponía accesorios copados (por ej. un pañuelito de boiescau amarillo), yo, me quedé mirando una pleiboi de los noventa tirada por ahí con cositas escritas como "que peluda!", cuando apareció un rubio grandote en calzoncillos, tratando de ponerse los pantalones en medio del lugar lleno de gente. Ese rubio, A., fue el mismo que cuando esperábamos el bondi se sacó la remera y comenzó a desprenderse el pantalón, por supuesto que cuando vio mi cara de espanto y que me escondía detrás de C. me sonrió y me dio a entender que estaba bromeando. Solo llegué a esbozar una sonrisa y mirar para otro lado. Ese rubio me hizo acordar mucho a todos esos rugbistas tucumanos (en aspecto, claro, no en actitud) que mueren por que les hagan el orto, pero como tienen que ir a la iglesia el domingo y pedirle platita a papi, no se animan.
El bondi fue genial, todos cantando Madonna a los gritos, para horror del conductor y de la pobre gente que subía. Es increíble, yo sabía, pero me había olvidado cuanto hace delirar a los gays la señora material. Por supuesto no faltó tampoco Kylie Minogue y el hitazo "Girls just wanna have fun".
Llegamos al boliche corriendo y hablando (chillando) en inglés y en francés (los gays son así) por miedo a llegar despues de las doce y que no nos valga la consumición de la entrada (horror-tragedia-espanto). El lugar estaba buenisimo, la música, el sueño de cualquier tucumano (si hasta pusieron fischerspooner!), mucho hit por supuesto, los chabones copadisimos y yo también. El punto de máximo delirio fueron las Spice Girls, por supuesto despues de Madonna.
Conocí a unos sujetos muy extraños, uno que adoraba buenos aires y hablaba como porteño insoportable, -'sho solo compro en patio bulrrrrrrich' ironizaba sobre si mismo. De todas maneras lo convencí de que las empanadas tucumanas eran las mejores, y ahora cada vez que ve a alguno de los chicos le pregunta por mi y por las empanadas...
El lugar no era gay, pero creo que los únicos héteros eramos, Andrea, la bailarina y yo, las paredes no creo que haya que incluirlas porque tanto chabón apretando encima de ellas, quedan definitivamente afuera. Si hasta me enamoré del DJ, que obviamente, muy indie, muy pop, se andaba besuqueando con uno de sombrero. En fin, la vida es así.
Claro que ahora quiero salir siempre con ellos: la mejor compañia, la mejor musica y ninguna posibilidad de histeriquear con nadie.
Gracias
(P.D. El proximo es sobre comida, lo juro)